Hace poco fuimos a cenar a Las Palmeras, un restaurante situado cerca del puerto de l’Estartit, y la experiencia fue de lo más satisfactoria.Disfrutamos muchísimo de la cena.
Para empezar, pedimos unas bravas y unas croquetas para compartir.
Las patatas eran naturales, estaban bien pochadas y se acompañaban de una salsa con carácter, sin resultar demasiado picante, las croquetas, por su parte, estaban muy sabrosas y no resultaban excesivamente grasientas.
Todo ello lo acompañamos con un vino blanco recomendación de la casa, un Norfeu, con ciertos toques dulces que maridó de maravilla con los platos principales.
Como segundos, nos decantamos por un pescado de roca rebozado, también recomendado por la casa, y un rodaballo a la brasa.
La frescura del producto y el buen hacer en la cocina se percibían en cada bocado. Ambos pescados estaban cocinados en su punto y tratados con el mimo y el respeto que un producto de esta calidad merece.
Llegó el turno de los postres, con un surtido que incluía un xuixo con helado de almendras, una tarta tatin y un fuet de chocolate. Este último es un pequeño trampantojo que rinde homenaje al típico embutido catalán y que resulta imprescindible para los amantes del chocolate. Todos los postres estuvieron a la altura, aunque, para mi gusto, el fuet de chocolate fue el más flojo de los tres. No soy especialmente fanático del chocolate, así que quizá ese sea el motivo, pero fue el que menos sensaciones me transmitió.Sin duda, repetiría la visita.
Buen producto, una cocina que sabe como tratarlo y un personal amable y atento en todo momento. Todo ello, además, acompañado de una ubicación excepcional junto al puerto.
¡ Una experiencia 100 % recomendable !














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